El término «atonal» (también «atonalidad») tiene varios significados. En primer lugar se utiliza para definir la música escrita sin ningún tipo de tonalidad o de orden sistemático.

Así pues, la música dodecafónica escrita por Arnold Schönberg y sus discípulos, calificada de atonal, no pertenece a esta categoría, ya que se rige por unos principios y sistemas definidos, aunque sí se encuentran composiciones atonales entre las obras de Schönberg, particularmente en la fase creadora que precedió al desarrollo de sus nuevos métodos de composición. También sus alumnos Anton Webern y Alan Berg escribieron de forma atonal durante algunos periodos.

Pero quien piense que la atonalidad es un descubrimiento del siglo XX debería escuchar, por ejemplo, la Bagatelle ohne Tonart (Bagatela sin tonalidad) de Franz Liszt, o la Gran fuga op. 133 para cuarteto de cuerdas de Ludwing van Beethoven, una obra de los años 1825-1826 en la que los límites conocidos de la tonalidad fueron prácticamente sobrepasados.

Fuente: El ABC de la Música Clásica. Eckhardt van der Hoogen.

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