Líneas siguientes repasamos la obra completa de J.S. Bach.
Para orientarse, resulta de gran utilidad la numeración del «catálogo de las obras de Bach» (BWV: Bach-Werke-Verzeichnis), sin la cual podrían surgir algunas confusiones.
  • Obras vocales.- Sobre todo en Leipzig, Bach escribió una impresionante cantidad de obras corales: cantatas para todo el año litúrgico (y para varios años), pasiones para la época de cuaresma (se han conservado dos de esas composiciones , la Pasión según San Mateo y la Pasión según San Juan), oratorios de Semana Santa y Navidad, y muchas otras.
  • Existe además, otra serie de obras de carácter humorístico y profano, como por ejemplo la graciosa Cantata del café (BWV 211), en la que un padre intenta quitarle a su hija la costumbre de beber ese oscuro brebaje; o la composición Mer hahn en neue Oberkeet (BWV 212), conocida como Cantata de los campesinos, que celebra en el más puro dialecto sajón la elección de una concejal. A ello se añaden varias piezas compuestas para bodas, cumpleaños y otras ocasiones festivas.
  • Un lugar especial lo ocupa la gran misa en si menor, una obra «católica» de inconfundible carácter proselitista: con esa versión de la liturgia latina, la más extensa junto a la Misa solemnis de Ludwing van Beethoven, Bach pretendía llamar la atención hacia su persona del príncipe elector sajón Federico Augusto II.
  • Obras para órgano.- Johann Sebastián Bach escribió la mayoría de sus obras para órgano al principio de su carrera artística, sobre todo en los años que pasó en Weimar. Aquí encontramos ejemplos tan imponentes como la tocata y fuga dórica (BWV 538), el pasacalle y fuga en do menor (BWV 565), junto a otras muchas composiciones en las que Bach se muestra como uno de los más destacados virtuosos del órgano de su época.
  • Los preludios corales, sin embargo, no servían necesariamente para exhibir las habilidades de un virtuoso. Se trata de variaciones compuestas a partir de canciones del año eclesiástico, cuyo objetivo era «preparar» a los fieles para esas celebraciones. Es cierto que las versiones de esas conocidas melodías también podían adoptar formas gigantescas, como ocurre por ejemplo en los movimientos que Bach reunió bajo el título de Der Clavierübung dritter Theil (Para ejercitar el clave, tercera parte).
  • Música para otros instrumentos de teclado.- Ni las seis Französischen (Suites francesas) (BWV 812-817) ni sus hermanas mayores, las seis Englischen Suiten (Suites inglesas) (BWV 806-811), contienen ningún indicio de características nacionales especiales. Bach las denominó, sencillamente, Suites pour clavecin (Suites para clavecín) o Suites pour clavecin avec préludes (Suites para clavecín con preludios). También las seis partitas (BWV 825-830) son suites compuestas a partir de estilizados movimientos de danza. Las Golden-Variationen (Variaciones Goldberg) (BWV 988), sobre un tema del compositos Johann Gottieb Goldberg, fueron escritas para un mecenas que padecía de insomnio. Finalmente, los dos volúmenes de Das wohltemperiete Klavier (El clave bien temperado9 (1722 y 1744) contienen cada uno veinticuatro preludios y fugas en todas las tonalidades mayores y menores: un compendio al que desde el siglo XIX se le denomina el «Antiguo Testamento» de los pianistas.
  • Música de cámara.- Fue especialmente en Köthen donde Johann Sebastian Bach pudo ocuparse de la composición de música instrumental. Allí surgieron, por ejemplo, las tres sonatas y las tres partitas para violín solista (BWV 1001-1006), las cuales constituyen sin duda uno de los mayores desafíos para un intérprete de ese instrumento. Por otra parte, Bach nos dejó también seis suites para violonchelo solista (BWV 1007-1012), y seis sonatas para violín y clavicémbalo (BWV 1014-1019), así como tres sonatas para viola de gamba y clavicémbalo (BWV 1027-1029). De esos mismos años también data una partita para flauta solista (BWV 1013), la cual es una prueba más de la profundidad con que el compositor se ocupaba de las posibilidades de los instrumentos más habituales.
  • Obras orquestales.- Una gran celebridad alcanzaron los conciertos dedicados al margrave de Brandenburgo (BWV 1046-1051), los cuales presentan, en un espacio relativamente breve, una gran variedad de formas y combinaciones instrumentales muy disímiles. A su lado están las cuatro suites para orquesta (BWV 1066-1069), en las que se hallan dos movimientos muy famosos en todo el mundo: el aria (en la suitte en re mayor BWV 1068) y la badinerie para flauta y orquesta (movimeinto final de la suite en si menor BWV 1067).
  • Conciertos.- Por lo visto, se ha perdido un número considerable de conciertos para instrumentos solistas y orquesta compuestos en los años en que Bach vivió en Kötohen. Si no tuviéramos los conciertos para clavicémbalo – que Bach arregló en Leipzig para el Collegium Musicum -, tendríamos que conformarnos con los dos conciertos para violín: el BWV 1041 (en la menor) y el BWV 1042 (en mi mayor), así como con el concierto para dos violines en re menor BWV 1043. Pero en vista de que al menos algunos de esos conciertos para clavicémbalo conocidos se remontan a composiciones realizadas en Köthen (en Leipzig, Bach trasladó las voces solistas al instrumento de teclado), ha sido posible tener una noción aproximada de tal riqueza creativa, e incluso, reconstruir alguna que otra obra original (por ejemplo, el concierto para violín y oboe).
  • En Leipzig vieron la luz también ocho conciertos para clavicémbalo solo (1052-1059), además de otras magníficas obras para dos, tres e incluso cuatro clavicémbalos.

Fuente: El ABC de la Música Clásica. Eckhardt van der Hoogen.

Leave a Comment