En un anterior artículo desarrollamos las sinfonías y otras composiciones para orquesta de W. A. Mozart. En esta segunda parte, nos toca estudiar otra vertiente de su música instrumental.

II. Conciertos para uno o más instrumentos de orquesta.- Mozart escribió veinticinco para un solo piano, uno para dos pianos y otro para tres, más un rondó para piano y orquesta. Son éstas sus obras pianísticas más importantes, y superan en mucho a las sonatas para piano, que no representan la flor de su fantasía. Hasta 1776, priva en los conciertos la influencia del gusto italiano y, como lo advertía oportunamente Schering, se revela el estudio del concierto violinístico del Arte dell´Arco, de Tartini. Por otra parte, Mozart mantuvo una forma muy próxima a la de J.S. Bach. Hasta después de 1775 no cultiva un espíritu verdaderamente pianístico. Afirma un notable valor artístico en su Concierto en mi bemol de 1777, compuesto para pianista francesa Jeunehomme. Desde los años 1784 a 1786 escribió, para los centros vieneses, una docena de conciertos que él mismo ejecutó.

En este período se publicaron los celebrados conciertos en re menor, la, do menor, y en diciembre de 1786, el en do, el cual revela cuánto interés suscitó en Mozart el estilo pianístico de Clementi. El Concierto en si bemol, con sus desarrollos artísticos, alcanza efectos beethovenianos.

Mantiene un equilibrio verdaderamente singular la orquesta y el instrumento solista en aquellos conciertos de Mozart, donde ejerce una sutil fascinación la parte de piano, que se desarrolla como una graciosa conversación, alternando sus acentos expresivos con los orquestales o armonizándolos con los mismos, o avivándose en ágiles pasajes, nunca en desacuerdo con el tejido esencial de la música, pues florecen con total naturalidad en lindos efectos de luces y de sombras; luego, el tono de la conversación, sin llegar a ser abrasador, se caldea y arde líricamente, mientras la plenitud discursiva del piano efunde en cantos ora vivamente graciosos, ora reflexivos de meditación.

Los cinco conciertos para violín pertenecen a otro momento bien distinto de la actividad mozartiana. Datan de 1775 y resultan inferiores a los últimos para piano, pues se resienten del estilo galante, por ser algo fatuos y superficiales. Mozart escribió muchos y variados conciertos: uno para fagot y orquesta, uno para flauta, arpa y orquesta, una sinfonía concertante para violín, viola y orquesta, y durante el período de madurez, cuatro conciertos para trompa y orquesta, más otro para clarinete y orquesta.

Fuente: Historia de la Música. A. Della Corte – G. Pannain.

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